Un homenaje a Bioy y a mi padre
El día de ayer se realizó como cada año en mi país, México, el tradicional Grito de Independencia, un evento político-histórico que nos une a todos los mexicanos, aunque muchos no tengan como el panorama completo de qué es lo que se celebra.
Sin embargo, no escribo estas líneas para hablar de la celebración de la Independencia de México, que por cierto ayer estuvo de maravilla la Fiesta Mexicana, porque puedo decir que por vez primera en muchos años la pasé de maravilla, al lado del amor de mi vida, y su hermosa familia. Bueno, la verdad es que hoy a quien quiero homenajear es a dos personajes muy importantes en mi vida. Por un lado ese portento de escritor fantástico Aldolfo Bioy Casares, y por el otro a mi padre quien hoy cumple 84 años, Salvador García Arana.
Adolfo Bioy Casares, nació en Buenos Aires el 15 de septiembre de 1914, y su legado literario es innegable. Aunque muchos insisten que siempre estuvo bajo la sombra de su gran amigo, colega y mentor, Jorge Luis Borges; pienso que con el paso del tiempo Bioy brilló con luz propia por su gran talento como cuentista, novelista y ensayista.

Al lado de su esposa Silvina Ocampo, su esposa, y Borges publicó la fabulosa Antología de la literatura fantástica (1940) en la editorial Sudamericana. Además Bioy y Silvina, publicaron una novela en colaboración, Los que aman, odian. (1946)
Sobra decir que la literatura fantástica creada por este Rioplatense, es una de mis predilectas, y me atrevo a decir, que a mí me gusta más que la del mismo Borges, en algunos casos.
De lectura obligada me resultan las novelas: La invención de Morel (1940), El sueño de los héroes (1954), Diario de la guerra del cerdo (1969).
Sus colecciones de cuentos: La trama celeste (1948), El héroe de las mujeres (1978), Historias desaforadas (1986), Una muñeca rusa (1990), Una magia modesta (1997).
Su ensayo: La otra aventura (1968)
Bueno, de mi padre, sólo puedo decir que estoy muy contento y orgulloso de que el día de hoy, 16 de septiembre de 2014, esté cumpliendo 84 años de vida, y se encuentre con buena salud y un buen sentido del amor. De mi padre, heredé el gran gusto por la música y el amor por la paz y la armonía. "Ve por la vida siempre haciendo amigos", es quizá una de las tantas enseñanzas que tengo de él, más presentes.
A ambos, a Bioy y a mi padre, les rindo un merecido homenaje. A Bioy, por ser uno de mis escritores favoritos de todos los tiempos; y a mi padre, por ser mi más grande maestro de vida. ¡Enhorabuena, por esos 100 y esos 84 años de vida!
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